El dilema del erizo es una parábola escrita en 1851 por Arthur Schopenhauer (y que se recoge en el anime japonés Neon Genesis Evangelion de 1996):
"En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente gran necesidad de calor. Para satisfacer su necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros, pero mientras más se acercan, más dolor causan las púas del cuerpo del erizo vecino. Sin embargo, debido a que el alejarse va acompañado de la sensación de frío, se ven obligados a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la separación óptima (la más soportable)."
La idea que esta parábola quiere transmitir es que cuanto más cercana sea la relación entre dos seres, más probable será que se puedan hacer daño el uno al otro, al tiempo que, cuanto más lejana sea su relación, tanto más probable es que mueran de frío.
Schopenhauer fué un filósofo alemán del siglo XIX y esta parábola lo que recoge, en mi opinión, mas que una verdad universal, es una pesimista forma de entender la existencia por un filósofo individualista. En primer lugar creo que estamos ante un falso dilema: no se trata de elegir entre ser un individuo o formar parte de un grupo. Los individuos aislados no existen (los erizos), no brotan por generación espontánea, sino que nacen (en el caso de los humanos) del vientre de una mujer y por tanto inmersos dentro de un grupo (familia) del que forman parte, grupo éste que a su vez está interrelacionado con otros grupos, etc..., hasta llegar a abarcar a toda la humanidad. La humanidad, a su vez, está interrelacionada con todos los seres del planeta Tierra, etc... -> así hasta llegar a abarcar a todo el Universo. ¿Los seres humanos erizos? Desafortunada metáfora. Lo que sí ocurre es que algunos seres humanos, incapaces de ver su interrelación con los demás, se comportan como erizos y tratan de herir a los que se les acercan. ¿Por qué este comportamiento? Por miedo, principalmente por miedo a sufrir y en última instancia por miedo a la muerte. Como si, encerrándose uno dentro de sí mismo escapase al paso del tiempo, al sufrimiento y a la muerte.
Pero, por más que nos empeñemos, la vida es sufrimiento y tarde o temprano nos llegará a todos la muerte. Podemos "defendernos" con las púas como un erizo, en un cascarón como una tortuga, encerrarnos en una habitación y perder la llave, pero lo único que conseguiremos es "morir en vida". No queda más remedio que aceptar la vida tal como es, con el dolor y muerte que ello conlleva y aceptar al mismo tiempo la "calidez" que conlleva el amor.
Aceptar amar a alguien, significa al mismo tiempo aceptar la herida que sufrirás cuando dicha persona te abandone o muera.
O dicho en términos budistas, no se puede comprender la vida sin comprender la muerte, ya que la muerte es parte indisoluble del proceso que es la vida.
Por tanto, el dilema del erizo no es sino un falso dilema (ya que no existe tal).
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2 comentarios:
hahahaha. no es un falso dilema. A mí me tocó. Amaba mucho a una persona y ella a mí. Pero mientras más nos acercábamos más daño nos hacíamos.
Bajo esa premisa: aproximación es igual a dolor. El dilema funciona.
Ese dilema es tan cierto
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