
Pensar es soñar despierto.

Muy a menudo llegamos a sentir una abrumadora soledad existencial que nos angustia. Pensamos que estamos solos en este mundo. El universo nos ignora. No formamos parte de él. Creemos ser un organismo que acaba justamente donde acaba nuestra piel. Más allá de nuestra piel, nos decimos, está lo otro, un mundo hostil ajeno a nosotros del que no cabe sino defenderse con uñas y dientes. Esta pesimista y errónea visión de nuestro lugar en el universo es típica del modo de pensar occidental: nos sentimos alienados de la naturaleza, creemos no formar parte ella.
El curioso vídeo que he encontrado estos días por internet (Symphony of Science), una curiosa mezcla de techno y rap, con imágenes de Carl Sagan,
nos proporciona un soplo de aire fresco en estos angustiosos días tras el terremoto en Haití, y nos recuerda la que es una de las verdades fundamentales del budismo: nada existe por sí solo, todo está interconectado. El vídeo de Symphony of Science es un sincero intento de unificar ciencia y metafísica a través de la música y consigue plenamente transmitir el alegre y místico mensaje: ¡no estamos solos! ¡somos parte de todo! Incluso hay un momento en el vídeo en que uno de los personajes se exalta y habla de ir por las calles gritando la buena nueva: ¡todos estamos conectados! Además el montaje musical tiene bastante valor por sí mismo, por lo que pongo esta "canción" como jukebox de esta semana. ¡A ver si nos animamos!
Y es que la ciencia tiene como método de estudio el análisis de de las cosas: divide las cosas en partes y las analiza. En cambio, en lo que fracasa estrepitosamente es en la síntesis. ¡No vuelve a recomponer lo que anteriormente había dividido! ¡Lo deja hecho cachitos! ... como si el mundo estuviese compuesto de partes sin relación entre sí, lo cual es estrictamente falso puesto que: ¡todos estamos conectados!
Y finalizo el post con uno de los más famosos sutras budistas que nos propone una forma mística pero en cierto modo mucho mas cabal de ver el mundo (el universo):
Muy lejos, en la morada celeste del gran dios Indra, hay una red maravillosa que ha sido colgada por algún ingenioso artífice, de un modo tal que se extiende indefinidamente en todas las direcciones. De acuerdo con los extravagantes gustos de las deidades, el artífice ha colgado una joya brillante en cada nudo de la red, y como ésta es infinita, las joyas lo son también. De noche brillan como estrellas luminosas, y son algo asombroso de contemplar, porque podemos mirar de cerca cualquiera de estas joyas y ver reflejarse en su pulida superficie todas las otras joyas de la red, infinitas en número. No sólo eso, sino que cada una de las joyas reflejadas refleja a su vez a todas las demás joyas. Toda la red está representada dentro de cada joya, del mismo modo que cada objeto del mundo no es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y de hecho es todos ellos.
- Avatamsaka Sutra -
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Nueva semana, nueva canción ... ¡que no pare la música!
