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Elvis Preysley - Hound Dog (1956)

sábado 14 de noviembre de 2009

Una habitación llena de trastos


Una de las mejores maneras de ilustrar por qué deberíamos practicar la meditación es pensar en una habitación llena de trastos, en la que siempre estamos intentando encontrar espacio para las cosas nuevas al tiempo que nos mostramos reticentes a tirar lo viejo. En esta habitación tropezamos continuamente con objetos desperdigados y no hay forma de encontrar las cosas sin dedicarles una búsqueda larga y frustante.

Ahora imagina la misma habitación después de haber retirado buena parte de esos trastos que ya no necesitamos, una habitación por la que podemos movernos fácilmente y sin agobios, donde nos es placentero sentarnos y relajarnos. Por supuesto, esa habitación es nuestra mente, y la transformación que acontece en ella no es más que el fruto de la práctica de la meditación.

(David Fontana)

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jueves 12 de noviembre de 2009

Jukebox: 1956, Elvis Preysley

Si en el anterior jukebox estábamos en 1966 con los Rolling , en este jukebox retrocedemos diez años hasta 1956, la época de los auténticos orígenes del rock, y vamos a hablar de su auténtico fundador: Elvis Preysley. Sin él el rock no sería tal como lo conocemos. Elvis fue realmente grande de 1955 a 1960. Luego hizo el servicio militar y se convirtió en una "estrella establecida" sin ya nada nuevo que aportar. Pero cedo la palabra a Nik Cohn en su maravillosa biblia del pop "awopbopaloobop alopbamboom", el libro escrito en 1969 que es la mejor crónica de esos años.

"Lo que el rock necesitaba en aquel momento para despegar era un héroe universal, un símbolo. Alguien que fuera muy joven, especial, incompartible -una propiedad exclusiva de los teenagers-. Alguien que pudiera cristalizar el movimiento entero, darle tamaño y dirección. Evidentemente, Bill Haley (el primer rockero con su "Rock Around The Clock") no daba la medida, pero Elvis sí que la daba.

Su gran contribución fue el demostrar hasta qué punto podía llegar la capacidad económica de los teenagers. Antes de Elvis, el rock había sido un gesto de vaga rebelión; en cuanto él llegó se convirtió en algo sólido y de contenido propio, que imprimió su estilo en la ropa, en el lenguaje y en el sexo; una total independencia en casi todos los aspectos, en cosas que hoy se dan como aceptadas.

Fue entonces cuando se dio la mayor ruptura de los "teen", y Elvis fue quien la provocó. De este modo, y sin ni siquiera habérselo propuesto, se convirtió en una de las personas que han afectado de una forma más radical la manera de vivir y de pensar de la gente.

Las patillas le llegaban hasta el lóbulo de las orejas, y su pelo, lleno de brillantina, se disparaba en un enorme tupé. Tenía la sonrisa ladeada y la usaba continuamente. Cuando la música arrancaba, Elvis comenzaba a contornearse, moviéndose de tal forma que en algunas ciudades prohibieron sus actuaciones por obscenas. "Elvis está moralmente enfermo", arguyó un pastor baptista, y eso acabó de encumbrarle en lo más alto.

Su actitud sexual fue lo que le definió y le marcó una constante. En las generaciones anteriores, por más que los cantantes tuviesen un gran sex-appeal, nunca habían podido resaltarlo, viéndose obligados a disfrazarlo con romanticismos. Por el contrario, Elvis era de lo más descarado. Cuando sus caderas empezaban a moverse, los pretextos ya no tenían sentido, era un hecho totalmente físico.

Con cantantes de baladas como Frank Sinatra las chicas suspiraban, se desvanecían y sollozaban románticas y más bien inocentes. Con el pop, sin embargo, todo se convirtió en pura fantasía sexual. Sentadas en las salas de conciertos, las colegialas gritaban, se pegaban y se desmayaban. Se excitaban. Se entregaron por primera vez a toda clase de atrocidades y se sintieron tan desinhibidas porque siempre existía un cinturón de seguridad: el cantante de pop era en sí mismo algo inalcanzable, irreal, y nada serio podía ocurrir. Era una explosión de sexo sin sentido alguno. Las chicas se transformaban, se liberaban y volvían a casa con sus novios, a continuar representando su papel de vírgenes.

Todo esto no fue nada atractivo, pero sí muy sano: actuó como una válvula de escape. Gritar ante Elvis, los Beatles o los Rolling Stones ha sido siempre algo reconfortante como confesarse o ir al psicoanalista.

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martes 10 de noviembre de 2009

Las palabras no pueden expresar la verdad


La palabras no pueden expresar la verdad.
Aquello que expresan las palabras no es verdad.

- Sutra del diamante -

El budismo en general, y muy especialmente el budismo zen, tiene una especial prevención en contra de las palabras como expresión de la realidad. El dedo que señala la luna no es la luna, se suele decir en el budismo, pero los seres humanos tenemos tendencia a confundir el dedo con la luna. El dedo son las palabras, claro está.

El proceso mental es así: está en primer lugar la imagen mental de la luna; el lenguaje le asigna un nombre lo que ya supone un segundo grado de abstracción; luego asocia ese nombre a un sonido lo que supone un tercer grado de abstracción; y luego ese sonido a un grafía (l-u-n-a) lo que supone un cuarto grado de abstracción. Cada grado de abstracción presente en la representación mental del estímulo supone un alejamiento progresivo de la experiencia real del estímulo en sí.

Por todo lo visto, es muy importante comprender que el lenguaje, las palabras, no son una herramienta reveladora de la realidad. Nada puede sustituir la experiencia directa de las cosas. Si quieres saber, por ejemplo, como sabe un buen vaso de agua fria no tienes más remedio que beberlo porque la experiencia es irreproducible mediante las palabras.

Y, seguramente, éste fue el punto de origen de la poesía en un intento de las palabras de superar sus propios límites y llegar a describir eso que los poetas intuyeron que está mas allá (de las palabras).

§ 555 §

domingo 8 de noviembre de 2009

La verdad es aquello que produce resultados


Las filosofías orientales suelen ser concretas y utilitarias. No se trata de hacer agudas observaciones metafísicas sin ninguna otra aplicación práctica que el puro gozo intelectual, sino de enseñanzas que nos ayuden a ser mejores personas y sean beneficiosas para nosotros mismos y los demás. Como muy bien enseña el gran maestro español Ramiro Calle acerca del budismo:

Buda siempre apeló a la inteligencia primordial del ser humano y su enseñanza carece de dogmas. Cada uno, por sí mismo, debe descubrir la última realidad. Buda mostró lo que él mismo había comprendido supraconscientemente, pero insistió en que cada ser humano debía trabajar por sí mismo para por sí mismo experimentarlo. Declaró:

Siempre que vosotros mismos sepáis:
"Estas enseñanzas no son buenas, están
llenas de errores, son condenadas por
los santos; cuando se siguen y se practican,
conducen a la disputa, a la ruina y a la pena";
siempre que sepáis esto, rechazadlas.

Pero siempre que sepáis por vosotros
mismos tras una completa indagación:
"Estas enseñanzas son buenas, están
libres de errores, son alabadas por
los santos; cuando se siguen y se practican,
conducen al bienestar y a la felicidad propia
y de los otros", entonces aceptadlas como
verdaderas, vivid según las mismas y de
acuerdo con ellas.

Buda insistía en que nada debe aceptarse porque lo digan la tradición, la moral convencional o las escrituras, sino solo aquello que uno compruebe por sí mismo que es beneficioso para uno y para los demás.

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miércoles 4 de noviembre de 2009

Jukebox: 1966, los Rolling Stones

Acostumbrados como estamos a ver a unos apergaminados vejetes, a mas de uno le chocará la piel tersa y el entusiamo juvenil del grupo de rock que está tocando en el player del blog la famosísima canción "I Can't Get No (Satisfaction)": son los genuinos y auténticos Rolling Stones. Corría el año 1966 y los Stones estaban en su máximo apogeo artístico como se puede comprobar en esta filmación. Nada que ver con el triste reflejo de sí mismos en que han acabado convertidos con el paso de los años. Cedo la palabra a Nik Cohn en su recomendable libro "Awopbapoloobop Alopbamboom", la más fiable crónica rockera de esos años sesenta:

"Era a principios de 1965. El coche avanzaba por la calle hacia donde yo estaba y paró delante de la entrada a los camerinos del Odeón. La policía formó cordones. Entonces se abrió la puerta del coche y salieron los Rolling Stones, los cinco, con su manager Andrew Oldham. No parecían reales. El pelo les llegaba por debajo de los hombros, vestidos con todos los colores imaginables, parecían los seres más viles y perversos que pueda imaginarse. En aquella calle gris, brillaban como dioses del sol. No parecían humanos, eran como criaturas de otro planeta, imposibles de alcanzar o entender pero exóticos y bellísimos en su fealdad.

Avanzaron hacia la puerta ... y eso era lo que las chicas habían estado esperando, era su oportunidad; empezaron a agitarse, a gritar, a apretujarse. Pero de pronto se quedaron quietas, como heladas. Los Stones miraron fijamente hacia adelante sin hacer el mínimo gesto: las chicas se quedaron boquiabiertas. Casi como si los Stones fueran intocables, como si estuviesen protegidos por un círculo invisible de metal. De pronto empezaron a andar y desaparecieron. Las chicas se quedaron lánguidas, tranquilas. Después de unos segundos algunas empezaron a llorar."

"Era pura psicología; los chicos que les veían por vez primera tal vez no estuviesen muy seguros de los que significaban, pero al volver a sus casas y oir a sus padres aullando contra esos imbéciles sucios y melenudos, reaccionarían contra sus padres y se identificarían con los Stones como locos. (Esta es, desde luego, la fórmula básica del rock: búscate algo que haga temblar a los adultos e inmediatamente tienes en las manos un éxito garantizado)."

"Ciertamente los Beatles eran el mejor grupo, pero hasta que se convirtieron al Amor en 1967 poco habían influído en las actitudes de nadie. Estaban seguros de sí mismos, eran engreídos y no se tragaban la mierda de nadie, pero siempre parecían llenos de convencionalismos y su música se dirigía tanto a jóvenes como a adultos. Nos estaban comprometidos. Los Stones, en cambio, sí.

En este sentido los Stones fueron el grupo más representativo de los años sesenta, y su imagen la más representativa, como lo era la cara de Jagger y sus canciones. Más que nadie, incluso que Dylan, fueron la imagen de su tiempo."

El libro está escrito en 1969 y Nik Cohn cierra el capítulo de los Rolling Stones, su grupo favorito, con estas lapidarias palabras:

" De cualquier forma serán aburridos. Tal como están las cosas no creo que duren, y eso me alegra. No estaban destinados a eso, a hacerse viejos. Existieron para tener éxito en un momento dado y luego desaparecer. Y si les queda algún sentido de la elegancia se matarán en un accidente aéreo tres días antes de cumplir treinta años."

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lunes 2 de noviembre de 2009

Luna Llena 2 de noviembre de 2009

- doble click para ampliar -

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miércoles 28 de octubre de 2009

Jukebox: Ray Charles - Eleanor Rigby

Los años sesenta fueron la Edad de Oro del rock'n'roll. Resulta difícil imaginar una escena musical en la que simultáneamente estuvieran Elvis Preysley, Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan y muchos otros que hoy son figuras míticas. El derroche de creatividad fue sencillamente asombroso. Pero ¿cómo fueron esos años? Conocemos las canciones que han continuado sonando durante estos últimos 40 o 50 años pero ha pasado el tiempo y nos resulta más difícil poner imágenes a dichas canciones. Los Beatles actuaban con uniforme y corbata como muchos otros grupos ingleses y así lo hicieron hasta 1966 o 67. Ray Charles actuaba con pajarita en 1968 como vemos en el vídeo de hoy. Empezamos esta semana en Luciernaga un pequeño repaso visual a esos lejanos y sorprendentes años 50 y 60, origen del rock tal y como ahora lo concebimos. Muchas imágenes nos resultarán chocantes pues nos habíamos imaginado (idealizado) un pasado diferente al que ahora tenemos ante nuestro ojos.

Abre el fuego el gran Ray Charles cantando una versión de una de las mejores canciones de Los Beatles: "Eleanor Rigby".Ray Charles había triunfado en la música pop a finales de los años 50 y para el momento de esta actuación en directo en la TV americana en 1968 era ya un artista consagrado.

Como siempre incluímos los enlaces a la Wikipedia de Ray Charles y de la canción Eleanor Rigby.

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domingo 25 de octubre de 2009

Ilusión "Sombras": reflejos


En esta curiosa imagen podemos contemplar como las sombras cobran vida propia y conforman un universo propio en el que son los seres humanos lo que se convierten en puros reflejos de las sombras (sombras de las sombras).

Es curioso como cambian las cosas según el punto de vista desde el que se mira. "Ponte en mi lugar" decimos frecuentemente a los demás tratando de explicar una opinión, un punto de vista. Y sin embargo, pocas cosas hay más difíciles que adoptar un punto de vista ajeno como muy pronto descubrimos.

Pero, si lo pensamos detenidamente, no podemos conocernos a nosotros mismos si no es a través de los ojos de los demás, ya que, evidentemente, nuestros ojos no pueden girarse hacia dentro y mirarse a sí mismos. Es a través del reflejo en los ojos del ser amado como uno llega a ser bello. Es a través del reflejo de uno mismo en los demás como se llega al autoconocimiento: el ego es una ilusión.

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viernes 23 de octubre de 2009

Koan


¿Qué edad tendrías
si no supieras la edad que tienes?

Cita de Leroy Satchel Paige, jugador de beisbol americano, que nada más leerla me trae todo el aroma de un koan zen.

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lunes 19 de octubre de 2009

Jukebox: Navajita Plateá - Noches de Bohemia

Corría el año 1999 cuando esta canción empezó a sonar como sintonía de la Televisión Española: pronto todo el mundo quedo fascinado con ella. "Noches de Bohemia" del dúo Navajita Plateá rebosa sentimiento y duende. Es una canción atípica, una mezcla de música pop y auténtico flamenco, no en vano los componentes del dúo provienen de familias de origen flamenco de Jerez de la Frontera. La carga emotiva de la canción es tremenda:

Ya no sé como olvidarte
como arrancarte de mis adentros
desde que te marchaste
mi vida es un tormento

Más sobre el grupo en la Wikipedia siguiendo este link: Navajita Plateá.

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