
"La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario"
(El arte de la guerra, Sun Tzu)
Estos últimos días he estado contemplando las "batallas" tenísticas de Rafael Nadal en el Open de Australia, y como también he estado releyendo "El arte de la guerra" de Sun Tzu, ahora ya desde un punto de vista taoísta, no he podido menos que establecer una relación entre ambos.
Nadal no es un jugador de una técnica individual excesivamente brillante y sin embargo consigue una y otra vez derrotar a jugadores a priori mucho mejores que él (como Federer). ¿Como lo logra? Veamos que dice "El arte de la guerra" en su capítulo "El orden de batalla":
"Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismo invencibles en primer lugar, y después aguardaban a descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
(Hacerte invencible significa conocerte a tí mismo; aguardar a descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás)"
Nadal vence en todas las batallas porque se conoce a sí mismo mejor que todos sus rivales y es capaz de volverse invencible. Y al mismo tiempo es capaz de buscar y descubrir las vulnerabilidades de sus adversarios.
"La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario. Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables.
(Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse, ni negligencias o fallos de los que aprovecharse, ¿cómo puedes vencerlos aunque estés bien pertrechado?)"
¿Cuantas veces nos ha ocurrido a cualquiera de nosotros que al inicio de una contienda el temor nos haya hecho percibir a nuestros adversarios como invulnerables? El adversario se engrandece a nuestros ojos y nos parece que, dando la vuelta a la frase de Sun Tzu: la vencibilidad está en uno mismo y la invulnerabilidad en el adversario. ¡Hemos sido derrotados antes siquiera de empezar la contienda! Nuestra debilidad mental ha causado nuestra derrota.
Como siempre, el único y auténtico campo de batalla es en realidad nuestra propia mente.
Rafael Nadal es el jugador del circuito que mejor conoce intuitivamente esta gran verdad y el que por tanto posee la fuerza mental precisa para hacerse a sí mismo invencible y aprovecharse pacientemente de los resquicios y vulnerabilidades que puedan surgir en la armadura de sus rivales. Y ni siquiera adversarios superdotados como Federer son capaces de resistir la fortaleza mental de Nadal que le convierte en un auténtico guerrero invencible.
§ 555 § eL lOcO










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