Un general estaba en su casa, apreciando su colección de antigüedades, cuando de repente casi se le cae un precioso jarrón.- ¡Oh! ¡Qué susto! -exclamó, y luego pensó: "He dirigido millares de soldados, me he enfrentado a situaciones de vida o muerte y jamás me atemoricé. ¿Por qué será que hoy, a causa de una vasija, me he asustado de esa manera?".
De repente comprendió que el deseo de lo impermanente que albergaba su mente era la causa de su miedo. Entonces, sin más, arrojó la valiosa vasija y la rompió.
- Tradizional Zen -
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4 comentarios:
Mmmm...no se si sería capaz...hay que romper muchos esquemas.
Me gusta tu blog y la música
Yo tampoco podría, Imagine photographers, pero esta historia te enseña lo estúpida que es nuestra dependencia de los objetos a los que ponemos la etiqueta de "mío". ¿A que la cosa cambia cuando ponemos la etiqueta de "tuyo"? ;-)
Saludos
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Gracias por tu visita, mi despertar, la música que estoy poniendo ahora son viejas canciones veraniegas de los años 70 del "siglo pasado".
Voy a darme una vuelta por tu blog.
Saludos
§ 555 § eL lOcO
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