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miércoles 4 de noviembre de 2009

Jukebox: 1966, los Rolling Stones

Acostumbrados como estamos a ver a unos apergaminados vejetes, a mas de uno le chocará la piel tersa y el entusiamo juvenil del grupo de rock que está tocando en el player del blog la famosísima canción "I Can't Get No (Satisfaction)": son los genuinos y auténticos Rolling Stones. Corría el año 1966 y los Stones estaban en su máximo apogeo artístico como se puede comprobar en esta filmación. Nada que ver con el triste reflejo de sí mismos en que han acabado convertidos con el paso de los años. Cedo la palabra a Nik Cohn en su recomendable libro "Awopbapoloobop Alopbamboom", la más fiable crónica rockera de esos años sesenta:

"Era a principios de 1965. El coche avanzaba por la calle hacia donde yo estaba y paró delante de la entrada a los camerinos del Odeón. La policía formó cordones. Entonces se abrió la puerta del coche y salieron los Rolling Stones, los cinco, con su manager Andrew Oldham. No parecían reales. El pelo les llegaba por debajo de los hombros, vestidos con todos los colores imaginables, parecían los seres más viles y perversos que pueda imaginarse. En aquella calle gris, brillaban como dioses del sol. No parecían humanos, eran como criaturas de otro planeta, imposibles de alcanzar o entender pero exóticos y bellísimos en su fealdad.

Avanzaron hacia la puerta ... y eso era lo que las chicas habían estado esperando, era su oportunidad; empezaron a agitarse, a gritar, a apretujarse. Pero de pronto se quedaron quietas, como heladas. Los Stones miraron fijamente hacia adelante sin hacer el mínimo gesto: las chicas se quedaron boquiabiertas. Casi como si los Stones fueran intocables, como si estuviesen protegidos por un círculo invisible de metal. De pronto empezaron a andar y desaparecieron. Las chicas se quedaron lánguidas, tranquilas. Después de unos segundos algunas empezaron a llorar."

"Era pura psicología; los chicos que les veían por vez primera tal vez no estuviesen muy seguros de los que significaban, pero al volver a sus casas y oir a sus padres aullando contra esos imbéciles sucios y melenudos, reaccionarían contra sus padres y se identificarían con los Stones como locos. (Esta es, desde luego, la fórmula básica del rock: búscate algo que haga temblar a los adultos e inmediatamente tienes en las manos un éxito garantizado)."

"Ciertamente los Beatles eran el mejor grupo, pero hasta que se convirtieron al Amor en 1967 poco habían influído en las actitudes de nadie. Estaban seguros de sí mismos, eran engreídos y no se tragaban la mierda de nadie, pero siempre parecían llenos de convencionalismos y su música se dirigía tanto a jóvenes como a adultos. Nos estaban comprometidos. Los Stones, en cambio, sí.

En este sentido los Stones fueron el grupo más representativo de los años sesenta, y su imagen la más representativa, como lo era la cara de Jagger y sus canciones. Más que nadie, incluso que Dylan, fueron la imagen de su tiempo."

El libro está escrito en 1969 y Nik Cohn cierra el capítulo de los Rolling Stones, su grupo favorito, con estas lapidarias palabras:

" De cualquier forma serán aburridos. Tal como están las cosas no creo que duren, y eso me alegra. No estaban destinados a eso, a hacerse viejos. Existieron para tener éxito en un momento dado y luego desaparecer. Y si les queda algún sentido de la elegancia se matarán en un accidente aéreo tres días antes de cumplir treinta años."

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2 comentarios:

Lydia dijo...

A mi esposo le gustan mucho los Rolling Stone y me pide de agradecerte por este video.

Un saludo,

Luciernaga dijo...

Hombre, otro Rollingmaníaco. Salúdale de mi parte y supongo que ya abréis visto que pulsando en esa especie de cadenita que hay en el player se puede uno bajar el vídeo. Rápido que mañana o pasado lo cambio por otro, en el perpetuo cambio que procuro dar al blog.

Saludos

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