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viernes, 5 de diciembre de 2008

La Doma del Buey

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La doma del Buey, también conocida como los diez toros zen, es una antigua tradición zen en la que se intenta sintetizar sus enseñanzas en 10 etapas. Fué ideada por el maestro zen chino Kakuan (1100 - 1200) basándose en tradiciones similares más antiguas. Consiste en una serie de 10 estampas acompañadas cada una de un poema y de un comentario a dicho poema. En la imagen de más arriba están las 10 etapas con los grabados más populares de dichas etapas.

Imagino que el buey sería el animal doméstico común de dicha época en china. Supongo que en el mundo occidental del siglo XXI habría que pensar más bien en un caballo para una mejor comprensión de la metáfora.

"El buey sobre el que vamos montados, el buey que somos, es nuestra propia mente. Es un buey salvaje, un animal difícil de capturar. Es difícil domar la naturaleza salvaje y cambiante de nuestra mente ya que siempre aparecen múltiples recuerdos agradables y desagradables de igual manera que el buey se acuerda de las verdes praderas. 

Las dos herramientas fundamentales para la captura y la doma del buey son el látigo y el lazo.

El látigo es preciso para evitar que la mente se disperse y caiga prisionera de las categrías que ella misma crea. Representa la fluidez, la movilidad, la impermanencia. Cuando el buey de nuestra mente se estanca, se apega, se aferra en exceso, entonces se usa el látigo para hacer que ande, para permitir que sea íntimo con los acontecimientos ambientales. El buey tiende a quedarse cuando encuentra praderas verdes ... Démosle su ración de hierba y, acto seguido, usemos el látigo para que siga adelante, para que no se detenga.

El lazo es lo que captura, lo que inmoviliza, lo que da firmeza, lo que asienta y conserva. Es la atención, la concentración. Para evitar que la mente se disperse en los fenómenos siempre cambiantes, usamos el lazo. Con él atamos al buey y lo inmovilizamos.

Esto es lo que el maestro zen Dogen llama "sansui" (san: montaña); sui: río):

Inmovil como una montaña, fluyente como un río

Resumiendo: cuando la mente se estanca debemos utilizar el látigo y cuando la mente se disipa debemos sacar el lazo y mantenerlo firme. Estas son las claves para capturar el buey."

Todas estas reveladoras metáforas están entresacadas del maravilloso libro del maestro zen español Dokusho Villalba "La Doma del Buey" en el que se expone el zen en un lenguaje directo y claro. Un libro absolutamente indispensable.

Y para acabar reproduzco el poema y comentarios la etapa 4 de esta tradición: La Captura

Poema:

LA CAPTURA

A fuerza de gran concentración
has descubierto por último el buey.
¡Pero qué salvaje es!
¿Quién puede realmente capturarlo?
A veces asciende hasta las cimas,
a veces desciende hasta los precipicios,
para perderse después en la bruma ...

Comentarios:

Después de una larga búsqueda,
por fin has encontrado al buey.
Lo has capturado.

Pero, dado que las seducciones del mundo exterior le atraen,
es difícil capturar al buey.
Se acuerda de las hierbas verdes y perfumadas ...
Es difícil domar su naturaleza salvaje.
Es difícil hacerse íntimo con él.

Si quieres que el buey permanezca cerca de tí
no dudes en utilizar el lazo.

§ 555 §

4 comentarios:

Trenzas dijo...

Muy bien explicado; dispersión y sujección de la mente.
Lo primero, inevitable, lo segundo difícil :)
Es posible que cualquiera pueda llegar a ese nivel, pero me parece que hay que estar predispuesto o tener mucha fe en ello.
Claro que, por otra parte, todos tenemos que controlarnos en alguna medida. Ir un poco más allá puede ser el primer paso ¿no?
Muy interesante, como siempre.
Abrazossss....!

Luciernaga dijo...

Como siempre el equilibrio es lo fundamental ;-) Si te fijas en tu comentario dices que la dispersión es inevitable y lo difícil es la sujección. Bien, ese es tu punto de vista, tu forma de ver las cosas, y por lo que dices de tí misma parece que tiendes más a la disperión y necesitas más sujección. O sea, menos látigo y más lazo según la metáfora de la doma del buey. Me resulta curioso ya que yo tiendo precisamente a lo contrario y necesito más látigo y menos lazo :-), bajo mi punto de vista la sujección es inevitable y lo difícil es la disperión, y como lo sé a veces me tildo de "eL lOcO" para recordarme a mí mismo lo sano que es una locura de vez en cuando.

Como siempre lo principal es conciliar opuestos, hallar un cierto equilibrio, hallar el "camino medio".

Gracias por tu comentario. Un abrazo

§ 555 § eL lOcO

Trenzas dijo...

Es raro esto, porque la verdad es que yo me concentro mucho y encima soy tozuda como una mula (o como un buey) y cuando tengo una tarea entre manos no soporto que me distraigan. Muchas veces desconecto el portero automático, el timbre de la puerta y el teléfono fijo para no sufrir interferencias en lo que esté haciendo y si no lo hago así puedo, por cualquier nimiedad, descolocarme y tardar tiempo en retomar el trabajo que hacía.
No sé, chico, es complicado...
:)
Abrazos fuertes.

Luciernaga dijo...

Pues no nos compliquemos :-) que yo tengo bastante tendencia a liarme y liarme ... Yo también cuando estoy haciendo algo con interés y me interrumpen me irrito pero, claro, no tomo tus precauciones, ¡tú si que sabes! Con lo fácil que es en realidad desconectar el móvil y el fijo y decir "no estoy disponible", en lugar de estar todo el día disponible como unos "esclavos" ;-)

Un abrazo

§ 555 §